Todo el mundo que ve la lujosa vida de los futbolistas piensa que han tenido una vida demasiado cómoda pero esto no siempre es así muchos jugadores han tenido una infancia traumatica pero que con mucho esfuerzo han logrado superar esas dificultades y cumplir sus sueños:
-Franck Ribery: La vida se lo puso difícil desde su nacimiento, ya que fue abandonado por sus padres cuando era apenas un bebé a un convento de monjas. Años después, sufrió un accidente automovilístico, donde salió expulsado de su asiento golpeándose con el parabrisas, el origen de sus cicatrices que tiene hasta el día de hoy, de ahí su apodo de "Scarface".
-Jakub Błaszczykowski: Su particular celebración después de cada gol anotado esconde una trágica historia. Su madre murió cuando él tenía apenas 11 años, siendo apuñalada reiteradas veces por su padre después de una discusión matrimonial frente a Jakub. Pasó 4 días sin dormir ni comer después de tan brutal imagen.
El jugador dio una entrevista donde confiesa que aún se pregunta el ¿por qué? Del hecho, señalando que daría todo por tenerla viva de nuevo. El volante no vio a su padre hasta su funeral, después de eso quiso dejar el fútbol pero su tío, el ex capitán de Polinia lo evitó.
-Juan Guillermo Cuadrado: Con sólo 4 años de edad, se escondió debajo de su cama a causa de un tiroteo en el Municipio de Necoclí, Colombia. Su tristeza llegaría luego de que en el lugar donde se ocultaba cayera el cuerpo inmóvil de su padre.
Su madre tomó las riendas del hogar, trabajando en bananeras y heladerías para que no le falte nada al actual jugador de Chelsea, que le dijo que no trabajara nunca más cuando llegó al futbol profesional.
Después de un tiempo aparecieron Francesco y Silvia Balotelli, sobreviviente de la exterminación judía en Europa, criando a Mario con sus costumbres. Aún se recuerda el abrazo interminable junto a su madre en la semifinal de la Eurocopa 2012, posterior a su visita a los campos de concentración de Auschwitz, donde asesinaron a la familia de sus padres adoptivos.
-Carlos Tevez: Desde pequeño se acostumbró a los golpes de la vida, empezando con el abandono de su madre a los 6 meses y con la pérdida de su padre que recibió 23 balazos en un tiroteo en Fuerte Apache, Argentina.
A los diez meses de vida sufrió un accidente donde le cayó agua hirviendo en la cara y en la desesperación lo cubrieron con mantas de nylon, cuando llegaron al hospital partes de las sabanas estaban pegadas a su rostro, creando cicatrices que aún se pueden ver.